Una salud en deterioro

Les voy a confesar algo: desde hace varios años siempre dije que no quería vivir más de 60 años y mucho menos quería llegar como un viejo inútil, con miles de achaques y prácticamente incapacitado para moverme, como hay muchos viejos en el mundo.

Pues no sólo se ve muy lejos ese deseo mio, sino que pareciera que las cosas se revierten de manera inobjetable contra mi.

Llevo prácticamente tres años sin trabajar; ello no por falta de ganas o porque me haya convertido en un holgazan sino porque la Enfermedad Celiaca Refractaria que padezco me han impedido una continuidad laboral y ello ha ocasionado que tenga que dejar los empleos que tenía.

Me aostumbré a no depender de nadie para mi manuntención. Casi siempre gocé de buenos sueldos y me di una vida de gente rica; comía y bebía en los mejores lugares de la ciudad de México y algunas entidades del país a donde viajaba frecuentemente. Tenía mi departamento muy bien arreglado y a mi gusto.

Ahora vivo quizá en un fraccionamiento bonito; dependo al cien por ciento de mi familia, de mis hermanos, de mi madre y prácticamente me he convertido en un parásito y para rematar me quedo ciego a pasos agigantados, lo que me hace aún más dependiente; salir sólo ni pensarlo.

La culpa no es de nadie, o quizá de todos. Mía por no haberme informado más a fondo sobre la Enfermedad Celiaca desde que me diagnosticaron, hace más de 35 años; de la industria por valerle etiquetar los productos o por lo menos informar sobre la existencia de gluten dentro de sus componentes; de los que me rodeaban por no advertir tampoco la presencia del gluten; de los médicos por no capacitarse y orientarme, del gobierno por no hacernos caso. La culpa es de todos y no es tiempo de responsabilizar a nadie.

Sólo espero que la Enfermedad Celiaca Refractaria me de la oportunidad de tener una vida más digna en los años que dure. Muchas ocasiones en las últimas semanas he deseado ya no despertar y acabar con el sufrimiento de todos los que ven como me deterioro, de mi que veo como cada vez más mi salud se va para abajo; bueno, hasta me estoy encogiendo y no es broma; siempre he medido 1.74 metros; me midieron la semana pasada y medí 1.72 metros, dos centímetros menos y mi peso en 59 kilos. Flaco, cansado y sin ilusiones, como dice la canción.

Ahora la poca vitalidad que había adquirido se derrumbó, al conocer que mi visión va en deterioro muy aceleradamente; soy ya “Ciego Legal”.

Es por esto y más que muchas veces me niego a escribir sobre mi historia celiaca. Hacerlos partícipes de mi negativa condición no se me hace muy agradable, pero sigo en este mundo dando lata.

Saludos

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