La operación inminente

Pues ayer, como se los había comentado fui a mi consulta con el “ojero”, bueno, está bien, el oftalmólogo y los resultados eran los esperados: “hay que operar” y es que el ojo izquierdo prácticamente está en ceros y con una presión de 36, que es demasiado alta -la máxima normal, me dicen, debe ser de 14-, lo que me impide prácticamente ver.

Tuve que pedir una explicación detallada de cómo es la operación y todo se resume a una pequeña perforación en la parte superior del ojo, para desahogar la presión y evitar que el nervio óptico de siga dañanado. Y todo por la esterocortisona que tomo de tres años para acá, para poder controlar la Refractaria.

Pero no me puedo contener de contarles mi periplo del día. Llegué a mi cita a las 8.00 horas, como indican en el carnet. La consulta en el Hospital Civil, en esa área debe comenzar a las 9.00 horas, es decir una hora después, pues comenzó a las 9.30 horas; ya había retraso. El Médico titular estaba incapacitado, según dijeron, por lo que había otros médicos en su lugar.

Los expedientes se revolvieron, porque hubo, incluso, uno que nunca apareció, así es que los primeros pasaron a ser, no los últimos, pero si a posiciones posteriores a las que les correspondía. De nada les sirvió llegar a las 7.00 horas.

Una vez ordenados los expedientes, entonces a comenzar de la ficha más baja. El chiste es que yo salí de consulta a las 14.00 horas, ¡ 6 horas después !, habráse visto tal pérdida de tiempo por una consulta.

Quise hacer lo de siempre, subir al piso seis de la Torre de Especialidades a ver el doctor Antonio Velarde, mi gastro en piso, para simplemente informarle de mi situación y darle seguimiento al tratamiento que debería ser de su interés por tratarse, como un día me dijo, de un medicamento controlado. Pero como nadie informaba como estaba la situación en Oftalmologia, pues no podía separame. Así es que a mediodía pedía mi madre fuera a buscar al doctor y le preguntara si podía atenderme unos minutos más tarde.

¡Sorpresa! el doctor Velarde estaba montado en su berrinche, tal cual lo había pronosticado yo. Tan enojado que dijo que debería sacar mi cita y esperar a la fecha que me indicaran para recibir atención médica. Y eso no es lo sorprendente, porque, creo, es lo mejor y es como cualquier centro de atención médica debe trabajar. Pero ellos lo quisieron hacer diferente y, de hecho, lo hacen.

Desde que estuve hospitalizado por primera vez en el Hospital Civil, mi pregunta al salir fue, dónde dan ustedes las citas de consulta externa y la respuesta una y otra vez fue no, a pacientes que salen de internamiento se le sigue su atención aquí en piso y no hay que sacar cita.

Como seguramente el doctor Velarde leyó mis post anteriores de la mala atención recibida, pues se enojó, y dijo que él no tiene un consultorio en piso donde atender a los pacientes, cuando qué la primera ocasión que lo hizo me pasó a un cuarto, que llaman de curaciones y donde hay una cama y aparatos para un chequeo de rutina. Eso que lo platiquen a quien no conozca las instalaciones o no haya estado de fisgón o no sea tan metiche como quien escribe aquí.

El chiste, es que lejos del profesionalismo que pido, el doctor Velarde se negó a atenderme y me mandó a sacar mi cita a la planta baja, la cual, creo esperará un buen rato, porque no pienso ir a sacarla. Total si algún día me pongo mal, pues tengo estos testimonios como testigos y creo recibiré la atención que requiero en Urgencia, que espero sea una fecha que no llegue en mucho tiempo.

Ahora entiendo porque los subdiagnósticos en el Hospital Civil: falta de recursos, falta de interés y carencia de profesionalismo.

Mi madre me leyó un cuadro de unos posters que hay en los pasillos del Civil, que decía “El paciente tiene derecho a pedir una segunda opinión médica”, el doctor Velarde parece no lo ha leido y mucho menos le parece que el paciente lo haga. Se enojó y ahora hay que hacer las cosas correctamente dentro de la norma médica, o como dijera el jefe del piso: “como los protocolos lo indican”

Lo importante pues, es que tendré que operarme mi ojo izquierdo, por el momento, ya que el derecho parece estar bien o en mejores condiciones y controlado, y para ello pues ya comencé con las citas de laboratorio, anestesiólogo, y demás preparativos, en dos semanas seguramente me darán fecha para la operación y cómo lo harán, porque cabe la posibilidad de poner una válvula, en la misma parte de la canalización que harán, y quizá de una vez la catarata, que ya se ha formado o el lente óptico.

Las cosas se componen por un lado, pero se descomponen por el otro. Lo bueno, también, es que en semana y media me toca mi cita con el doctor Uscanga, que ya regresó de Barcelona, pero participa la semana que entra en el Congreso de Gastroenterología, que no he investigado dónde es; pero a diferencia del doctor Velarde que está muy enojado, el doctor Uscanga y el dcotor Cerda, me han mandando correos electrónicos para noticarme lo que han hecho y por qué no estuvieron el día de mi cita. Esos son médicos profesionales, dedicados y empeñados en su trabajo, por eso las investigaciones avanzan en México. Hacen falta muchos de estos en la ciencia

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