Qué nos pasó en el camino

Hoy, por alguna razón en especial, sin saber cual, recordé que hace muchos años, quizá más de 50, yo tenía una familia completa. Nos reuníamos a jugar en casa de alguno de los hermanos de quienes en ese entonces eran los padres, los tíos, los padrinos. Siempre estábamos de fiesta.

Recuerdo en particular, y quizá sea el origen de  mi rememoración  ahora, que íbamos a la casa de una de las tías, ella vivía allá por el estado de México, en un fraccionamiento que se llama o llamaba La Quebrada. Allí había campo, árboles, cortábamos tejocotes y corríamos hasta agotarnos.

Eras días de diversión, juegos de volibol en la calles, de futbol en los llanos, de mesa en las casas y de grandes comilongas con carnes asadas.

Es más, un día decía yo a mi madre que si recordaba aquellos bisteces que hacía el tío Tino con ajo y que enseñaba en ese entonces como se debían partir los ajos, para que no saltaran en la tabla. eran muchos lo ajos a partir y los bisteces, no recuerdo su sabor, deben haber quedado riquísimos, eran como los encebollados que nos comemos ahora y que tanto le huimos al ajo.

Recuerdo también, que en muchas ocasiones esas reuniones congregaban a decenas de chamacos, eramos los primos, los hermanos, los sobrinos, qué se yo, todos los miembros de una familia que se reunían con el simple gusto de estar, de estar juntos y convivir.

Pero algo pasó en el camino. Los pobres se quedaron a un lado, los ricos se sintieron grandes, las envidias comenzaron a arropar a todos y poco a poco se fueron, nos fuimos, separando los integrantes de la gran familia. Bueno al menos ese era el estatus que cada quien comenzó a tomar y le comenzaron a tachar.

Esos amores, afectos y cariños se convirtieron en envidias y rencores y llevaron a algunos miembros de la familia, incluso a salir del país. Se fueron a los “Unites Estates”, y desde allá se perdieron, algunos murieron por esas tierras.

Comenzaron las muertes de los tíos, de los hermanos. Mi padre falleció y después mi tío Tino y después Pedro y después Lupe y después… después todo murieron unos para otros, aunque aun estén vivos, porque las envidias crecieron.

Yo, como siempre, mi enfermedad naciente a los ocho años, en aumento y nadie se dio cuenta. Muchos años después me supe celiaco. Varios de los fallecidos, esos sí muertos de verdad, perdieron la vida en la lucha contra el cáncer y nunca quisieron, como no lo quieren los vivos muriendo, que pueden haber tenido algo que ver con la enfermedad celiaca, porque de quién más la pude haber heredado, quien más pudo haberme transmitido ese gen que ahora me mantiene en un estado de salud aceptable, pero en deterioro por momentos críticos, que me han hecho desear hasta morir, por lo duro de la recuperación. Ahora mismo estoy a un “tris” de quedarme sin vista. Mucho dinero retiene una posible operación y no descanso hasta que de verdad ya mis ojos no responsan ante las teclas de este ordenador que es mi única tarea en la vida.

Esa familia se extinguió porque así lo quisieron, porque así lo quisimos, porque crecimos, porque nos casamos, porque tuvimos a nuestros hijos y formamos nuestras propias familias, aunque algunas disasociadas, pero en vigencia finalmente.

Qué le pasó a esa familia que se pudrió entre egocentrismos y que algunos, incluso se llevan hasta la tumba, tan sólo porque se sintieron grandes. Esa familia, esos primos, eso tíos, esos sobrinos, esos parientes, que pobres unos o ricos otros -eso dicen son o somos- nos ahogamos en nuestras fantasías de vida que finalmente tienen un destino: La muerte.

Hoy, por alguna razón recordé estos pequeños pasaje de mi vida y los combiné, como los leen, con sentido o sin él, pero que así brotaron de mi mente. sin detenerme a corregir las miles de dedazos que doy en el tecleo de las ideas, para no quebrar ese deseo, esa ilusión, ese momento que fue la infancia de un niño que creció y ahora se sabe Celiaco.

Anuncios

2 comentarios en “Qué nos pasó en el camino

  1. Lo importante no es donde quedó toda esa gente, si viven o no, lo que importa es donde estás tú, Lo que importa no es la enfermedad, si, tus ganas de vivir y de seguir adelante, la vida es así y personas van y vienen y por algo ya no están aquí, pero los que te queremos seguiremos contigo siempre, estos son a los que hay que valorar. No dejes que esta “enfermedad” sea más fuerte que tú. Siempre has tenido una familia que te quiere y te cuida, cerca o lejos. Que no decaiga el animo, hay muchas cosas por hacer y sueños que cumplir!
    Un beso y un abrazo fuerte!
    Oscar.

    • Gracias hijo. Eso lo sé. Ustedes están ahí, tienen un lugar y son lo que más quiero en la vida, mi foprtaleza para asguir adelante. No es que decaiga, pero desde temrpano traía esto que me llegó a la mente y quise expresarlo y compartilo. te quiero. Un Beso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s