Cómo pasa el tiempo

Y sí, eran tiempo de mi infancia. Mi padre había ya muerto, yo tendría no más de 10 años. Mi cuerpo ya comenzaba a dar muestras de esa debilidad que me había creado tanta diarrea; ahora creo que debía haber estado muy anémico y por eso desganado.

Eran tiempos en que, como decía, en familia salíamos al campo, Chapultepec era un centro de recreación que todavía permitía los días de “campo” en sus jardines. Allí asistiámos, cercano a las fuentes, en la segunda sección, recuerdo. Se armaban los juegos de voli y de fut en donde se podía. Yo pemanecía sentado junto a la “bolita” de los padres, donde se preparaba la comida. Quizá se servían sandwichs de jamón y huevo, o de frijoles con huevo que tanto gustaban. Bueno, tal vez tortas y claro las botanas, los refrescos, las “chelas” para los mayores, qué sé yo a estas alturas que todo eso lo veo sólo como un recuerdo.

Nunca olvidaré aquellas varitas de los árboles azotadas en mis piernas. Sí, uno de los tíos político era tan desgraciado que me quería hacer correr a la fuerza, me golpeaba en las pantorillas para que caminara y yo, me tiraba al piso y lloraba, porque no sólo no quería, no respondía ante el castigo, sino que no podía hacerlo, porque mi cuerpo no respondía. Eran los principios de una enfermedad celiaca.

Nunca, nunca olvidaré a ese cabrón bigotón azotándome en las pantorillas y nunca por su asquerosa cabeza pasó que yo no quisiera correr o unirme a los juegos por una enfermedad que me aquejaba. esa es la incomprensión a la que puede llegar cualquiera por no conocer lo que es una enfermedad celiaca.

Claro eran tiempos en que ni pensar en la red, en el internet o en estudiar casos como el mío de manera personal. Pasarían muchos años para que se supiera que mi desgano era provocado por una afección que a la fecha cargo con ella y con consecuencias mayores. Claro, ahora lo sé y por supuesto deseo que nadie pase por estas situaciones.

Eran eso tiempos de mi infancia, mi infancia celiaca, que nadie, nadie tiene porque enterarse, aunque ahora me haya dado un espacio para platicarlo. pero saben esto es secreto, es entre ustedes y yo, que sabemos que la Celiaca puede ser de mucho riesgo, más cuando no conocemos ni qué la provoca ni cuáles son sus consecuencias. Menos pasa por la cabeza de un  maestro que no ve más allá de sus bigotes y su abundante y blanca cabellera.

Cómo pasa el tiempo…

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Un comentario en “Cómo pasa el tiempo

  1. como te entiendo,no sabes cuanto,mis recuerdos de infancia,son sobre todo esos desaynos que mi mama me preparaba colacao con galletas y yo tiraba sin que ella me viera por la pila,porque si lo tomaba,no me daba tiempo llegar al cole sin tener diarreas y de la misma manera no me comia el bocadillo del recreo porque si no otra vez de nuevo mala y recuerdo como dices mi cansancio cronico que me a perseguido siempre, y todos mis achaques y ahora a mis 42 años,recien diagnosticada hace 5 ,puffff las secuelas que quedan,malabsorcion alimenticia,fatiga muscular,gastritis y espfagitis cronica etc etc

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