¿A alguien le queda el saco?

Ayer, por una razón extraña me quedé sin acceso a mi cuenta de WordPress, quiero pensar que fue una especie de mantenimiento que los salvó a ustedes de leer una de mis atrocidades más de la vida. Y es que la de ayer fue una plática intensa, de recuerdos que nunca, en lo que yo recuerdo, habíamos tenido oportunidad de tener entre mi hermana y yo. Fueron momentos en los que corroboro una vez más el daño que me ha hecho aquel impacto emocional causado por la muerte de mi padre, que ya no voy a repetir, porque lo he dicho en diversas ocasiones.

Pero lo importante de esto es que salen a relucir los rencores, los odios, las culpas echadas sin quizá tener razón y el odio que causa hablar del tema.

Escribir sobre lo que me sucede siempre ha sido mi aliciente. Tengo por ahí guardado, sin guardar un cuaderno, en el que está plasmado desde hace varios años la verdad sobre este asunto y todo porque para mí es el motivo del estallamiento de la Enfermedad Celiaca dentro de mi organismo, que quizá debe haber alentado el gen que ya traía incrustado y del que siempre voy a culpan a los españoles malditos de la conquista, de 1492 cuando Cristóbal Colón descubrió América, y México entre ella y la conquista de 1521 de Hernán Cortés, que es el verdadero culpable de que en México tengamos Enfermedad Celiaca, porque nadie va a negar que la celiaca nos llegó de Europa y fue por conducto de ese representante de la monarquía española que ahora nos mantiene atados a esa nación por la hermandad que se logró a partir de entonces.

Sí, desde que yo tenía ocho años —nada que ver con la Conquista, por supuesto, no crean que les hablo desde el otro mundo. Soy tan resal como ustedes mismos— he padecido del estómago, primero por no saber lo que tenía, después por comer cosas que no sabía que contenían gluten y ahora porque todo lo anterior provocó un estado del intestino que hizo de mi celiaca una acción refractaria, que me mantiene con medicamentos añadidos para todo lo que se imaginan y a media luz, como dice la canción, porque un ojo está a la mitad y el otro en cero, prácticamente.

Una celiaca que me confronta con mucha gente, como ahora que espero no me pregunten si los chícharos que le puse al arroz los conseguí sin gluten, porque ha como me dieron lata con eso de las pasitas que le puse al pastel anterior, cuando que las pasas son de uva, son uvas secas y no tienen mayor riesgo, y porque usé la expresión “generalmente”, me recriminaron, dado que “generalmente” quiere decir que hay industrias tan irresponsables que procesan todo en las mismas máquinas que las harinas u otros productos con gluten, pero que para eso debemos tener el tacto de comprarlas de marcas que no procesen este tipo de productos no aptos. Esa es la clave de la comida sin gluten, el cuidado; sí, las etiquetas, pero hay producto como las verduras, las uvas, las carnes que no son origen de gluten y que pueden contaminarse si no tenemos el cuidado de dónde adquirimos nuestros alimentos. Hasta uno mismo puede contaminarse sin saberlo, al pasar por una panadería en momentos en que se manipulan las harinas.

Así es que de antemano y antes de que me reclamen, los chícharos, las zanahorias, las calabazas, los chayotes y las papas que me como a diario, tres veces al día, en mi dieta, no contienen gluten y las compro en el mercado o en el súper, o en la Comer, para hacerle el caldo gordo al comercial de la tele y el radio.

Llevar una vida sin gluten ya es difícil, como para que todavía vengan a mortificarnos con cosas que no van, como las pasitas de uva famosas y eso que yo utilicé unas etiquetadas como libre de gluten y Sí “generalmente” sí sirve para los celiacos, porque ver esa palabra quiere decir, ¡Aguas! Puede tener contaminación… checa donde lo compras.

Hoy las cosas ya regresaron a su normalidad. Ahora quiero elaborar una nota sobre las tiendas virtuales, porque son importantes ante la escases de productos en el mercado libres de gluten. Éstas tiendas la facilidad que representan es que son productos extranjeros, de calidad, empaquetado de origen y con precios más bajos que en las tiendas especializada, pero me faltan datos. Yo recuerdo dos y sólo tengo datos de una que es Angelita, pero me falta otro que hace envío por caja y sale mucho más barato.

Espero me ayuden a recabar es información y abro el espacio para aquellos quienes elaboran productos artesanales, pero siempre y cuando lo hagan con responsabilidad. No daré cabida en mi blog a productos que dicen ser benéficos para los celiacos, pero que en realidad hacen mucho daño. Ni recomendaciones de productos en listado de procedencia dudosa, aunque digan estar avalados por supuestas asociaciones, que en México, en realidad no existen, son pura pantomima para sacarle dinero a la gente.

En fin saqué todo mi furor, que traía atorado y eso que el tema de hoy en Como dice el Dicho de Televisa, también estuvo para reflexionar: “por qué me mentiste durante tantos años, dijo el hijo a la madre, en un programa que llevó por tema el dicho de hoy: Del Amor al Odio, sólo hay un Paso, ¿a alguien le queda el saco?

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3 comentarios en “¿A alguien le queda el saco?

  1. siiiiiii hay que desconfiar de todos,en Peru me paso que fui a comer a una casa china y pregunte si los fideos eran de arroz ,lo cual me mintieron porque eran de trigo,asique la pase remal en mis vacaciones…seguire comiendo pollito con verduras ,cariños desde argentina

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