una historia sin sentido, pero con mucho dolor

Mi brazo derecho afectado -celiacosdemexico-

Cada vez que quiero escribir esto, algo me distrae; pero ahora no lo dejo hasta terminar. Y es que la doctora Fernanda –una interna del Hospital Civil viejo de Guadalajara, Jalisco–, todas la noches está en mis pensamientos y no crean que por cochino, sino porque mi brazo derecho me hace recordarla.

Nadie debe recordar lo que escribí en septiembre del año pasado sobre este acontecimiento, por lo que ahora se los recordaré y con ello se la recodaré a la doctora Fernanda –sus apellidos siempre me fueron ocultados por los mismos médicos que la acompañan en su travesía médica, como ella trató de ocultar a otro de los médicos inoperantes del mismo turno de lo acontecido; ellos saben de quienes hablo–.

Ese día, yo internado en una semi-cama del olvidado Hospital –por los bajos recursos que se le destina a su gran labor—debía dar una muestra de sangre. La doctora llegó, juguetona y distraída, como se ve, es su forma de comportarse y me ligó el brazo derecho; pinchó con su aguja, sin la mayor precaución y picó mal en la vena. Me provocó una “trombosis”, que minutos después me hizo llorar del dolor que me provocaba el paso del suero, que además, tenía en la misma vía. Hubo que llevarme a realizar un ultrasonido para corroborar que la vena había sido lastimada por la mentada doctora Fernanda.

Las instrucciones fueron siempre mantener el brazo elevado, sobre el resto del cuerpo, para evitar constipación de la vena y dolor, por supuesto. Cada noche, cuando me recuesto sobre el lado derecho, tengo que ponerme un cojín que me permita elevar el brazo un poco, de lo contrario, no saben los dolores que me provoca. Anoche fue un día especial y recordé y se la recordé a la doctora Fernanda, como pocas veces después de mi salida del Hospital. Me dolía tanto el brazo que no podía tenerlo de ninguna forma.

En el Hospital dijeron tomarían las medidas pertinentes para que la doctora recapacitara en su carrera de medicina y tomara las cosas en serio, para evitar que más pacientes fueran víctimas de su errores y torpezas, que eran muy comunes en ella, según supe después por testimonios de otros médicos, que no eran de su equipo. Nadie la quiere cerca, porque los mete en muchos problemas.

Sólo era recodarla y decirle que gracias a su estupidez, siete mese después todavía me acuerdo de ella y me acuerdo todas la noches al dormir; las tardes a la hora de la siesta y al mediodía a la hora de  mi recuperación de sueño, porque sí, duermo en varios momentos del día, como parte de estado de ánimo por la afección de la Enfermedad Celiaca y mi estado de la vista, que prefiero descansar para evitar los dolores de cabeza que provoca forzar mucho la vista.

En fin una historia sin sentido, pero con mucho dolor.

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3 comentarios en “una historia sin sentido, pero con mucho dolor

  1. De verdad,siempre he pensado que tenemos carreras que son vocacionales,poruqe alguien estudia medicina si no para curar enfernos,si no todo lo contrario,para joderles con perdon,pero si jodernos la vida por su mala praxis,no lo entiendo y menos aun como se tapan los unos a los otros por ejercer un trabajo que es con personas no con animales,pero tenemos algunos medicos que se piensan que en las consultas y hospitales en vez de personas,son borregos,lo siento oscar,besos

    • Así es Sonia, lo malo es que estos médicos ahí siguen, con sus prácticas erróenas, en detrimento de los pacientes y la mayor parte se mantiene callado por temor a no recibir la atención. Un beso

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