Qué, ¿ahora como los cangrejos?

Leo en una subcabeza de una nota periodística: “EL PROBLEMA DEL TRATAMIENTO ES EL COSTO”, en abierta referencia a la Celiaquía y la verdad me causa estupor, coraje, impotencia, porque cada día, que se supone avanzamos en el conocimiento de esta condición de vida, pareciera vamos para atrás. Eso que dice este diario digital por supuesto que no es del todo verdad.

El problema de la celiaquía es el desconocimiento médico, la ignorancia de la sociedad en pleno; la ambición de los comerciantes que no cesan en hacer negocio a costa de personas que por su condición deben asumir una dieta especial, la falta de atención en los etiquetados, la carencia de un norma obligatoria para que se cumpla con los estipulados legales. Éste es el problema por lo que el tratamiento no se hace adecuadamente.

Sabemos que la mayor parte de los celiacos no asume una Dieta Sin Gluten adecuadamente, pero mucho no es su culpa, en la mayor parte de los casos es desinformación sobre el contenido de los productos. Si el precio es alto o no, eso ya pasa a segundo término, porque primero hay que saber qué debemos o podemos comer antes que ver si podemos o no pagar el costo que nos marca la voracidad comercial.

Leo y leo y cada vez me decepciono más de lo que leo y veo. Que si hay una salsa de soya libre de gluten o no y hay quienes dan marcas sin conocer siquiera que la salsa de soya se hace con trigo, casi a mita y mita con la soya. Nos hemos cansado de subir un video donde demuestra el proceso que se sigue para la elaboración de esta salsa de origen asiático y aún así hay quienes se atreven a recomendar una u otra marca.

Se preguntan sobre los shampoos, las cremas, la forma de lavar trastos y utensilios para la cocina, los tipos de jabones, y más aún comen en lugares donde el ingrediente principal de los alimentos es la harina de trigo, sólo porque les dijeron que hay pizzas o sandwich sin gluten. ¿No es esto falta de sentido común?

Los celiacos, somos intolerantes al trigo, la cebada, el centeno y quizá a la avena, pero no necesariamente somos alérgicos al trigo y no tenemos tanto problema con un lavado de cabellos, aunque bien vale la pena leer la etiqueta del shampoo que usamos y si tiene trigo, pues ni siquiera me lo acerco. Ah ! pero no leemos la etiqueta hasta que el daño está hecho.

Yo no soy partícipe de las exageraciones y mientras en la cocina lavemos bien todos los trastes no creo haya problema. Además, entre menos comida con gluten preparen en casa, mejor y eso sí se puede lograr fácilmente.

El problema insisto es el desconocimiento, la ignorancia, la flojera de leer una etiqueta. Sí son caros los productos, pero primero conozcamos cuales productos son aptos para nosotros.

Perdón, pero no podemos ir para atrás… o qué, ¿ahora caminamos como los cangrejos?

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