En busca de alimentación sana

Una mirada, un teléfono

La “Persianolización” Femenina

Sí, estoy de acuerdo, pude haber dicho, pero no era mi plática; no era mi conversación. Yo acababa de llegar al rincón del confort, ese donde cuatro sillones, una mesa al centro, dos especie de buroes y dos lámparas encendidas marcan un espacio que bien puede ser para individuos o para una reunión de amigos, tal vez como aquellas mesas de taberna, donde lo único que hace la diferencia es un banco o una silla vacía, porque la mesa se comparte por todos los comensales, sin que tenga que ver uno con otro.

Yo llegué, café en mano, me senté en el sillón de la extrema derecha y escuché claramente la conversación ajena, pero que me llamaba por el tema tratado. Sí, decía el representante empresarial, nosotros estamos dispuestos a dar toda la ayuda posible. Es muy importante conocer todos los pasos para producir alimentos orgánicos; la gente debe saber, debe aprender a comer sano y ésta es la opción.

Hablaban efectivamente de un desarrollo agropecuario quizá, pero enfocado a la producción de alimentos orgánicos. El planteamiento era la hidroponia. Ella, la inversionista, quiere “sembrar” jitomates, pero él, el empresario, ya con mayor experiencia la persuade y le hace propuestas.

Si bien te va, le dice a la mujer, podrías producir en una extensión de mil metros –lo planteado por ella–, unos 30 kilos de jitomate al año por metro cuadrado; es decir tendría  una producción de 30 toneladas anuales, que a un precio medio de 10 pesos, significarían unos 400 mil pesos al año. De ahí hay que pagar empleados, materia prima, y mantenimiento de instalaciones. La ganancia es mínima.

Por ello, el planteamiento debe ser enfocado a la producción de hortalizas, porque lechugas, calabazas, entre otras, se recolectan varias veces al año, al mismo tiempo ves crecer tu siembra de jitomates. Y eso, entonces sí dejará ganancia.

Por qué no pollo orgánico. No, eso no, dice ella, Con animales no me gusta tratar. pero es lo que nos hace falta en nuestra alimentación, carne sana. No, en verdad, prefiero las hortalizas, las verdudas. Ya platicaremos posteriormente de cual es el proyecto, por ahora así está bien.

La clase, sin ser para mi, pero de la que yo me entero, resulta interesante. Sí hay gente comprometida con la alimentación sana. Lo que falta es capacitación y conocimiento de los métodos a utilizar.

Quise meterme a la plática, pero insisto yo era un extraño acabado de llegar al lugar. Ganas no me faltaron de decir que en Tlajomulco, muy cerca de los límites con Zapopan, existe un centro donde la hidroponia es precisamente la clave para desarrollar especies de pescados y a la vez, variedades de lechugas, tallos, y verduras, de gran significado alimenticio. No era mi conversación y ya no pude decir a esta bella mujer, que en ese lugar capacitan a la gente para desarrollar este tipo de acuacultura, que enriquece la alimentación de los mexicanos.

Una charla de café interesante, que no era mía, pero que acabó por convertirse en una teoría de interés para mi, y quizá para ti.

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