¿Y qué creen?

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Cuando hace ya más de siete años inicié en esta aventura de ponerme a trabajar en pro de los Celiacos de México nadie, nadie me dijo oye es por aquí; no, es por acá; no, es por ese lado. Lo hice por convicción propia y porque sabía que en México alguien tenía que dar el primer paso. Sí, siempre hacer el primer movimiento es lo más difícil, después, lo demás viene por añadidura.

Comencé por ahí de los meses de abril, mayo de 2006, a buscar con quien comenzar a trabajar. Encontré a una mujer y luego ella me condujo a otras dos y así, pensé, había encontrado el camino añorado para la búsqueda del conocimiento, primero, sobre la Enfermedad Celiaca y luego de los canales que nos llevaran a la conquista de los beneficios que requerimos para lograr una buena condición de vida.

Nunca pensé en que esa aventura me llevaría a tener que confrontarme con un sinnúmero  de obstáculos, de intereses, de malas jugadas, de insultos, de menosprecios, de envidias, de falsas ayudas, de insulsas esperanzas. Creí que todo caminaría como “miel sobre hojuelas”.

Tuve que recomponer mi camino y enfrentar mi decisión yo sólo. Me lancé a la red. Conocí a los verdaderos celiacos y a los “amigos”, si les podemos llamar así a la distancia y sin conocerlos frente a frente. Fueron personas desconocidas para mi en ese momento, quienes desde España, Argentina –lo que no en México– me tendieron la mano y me ayudaron a cruzar el abismo existente entre la ignorancia y el conocimiento sobre la Enfermedad Celiaca.

En cambio y en contraste, dentro de mi país comenzaron las agresiones, las descalificaciones y desde entonces entendí que en México eran más los intereses comerciales y personales que el interés colectivo. Me di un espacio y decidí abrir los canales respectivos para comenzar a difundir lo que es la Enfermedad Celiaca a través de los medios de comunicación. Al fin mi carrera, mi profesión, mi gusto en la vida. Logré que la enfermedad celiaca comenzara a llegar a la gente a través de periódicos de circulación nacional, de la televisión, del radio. La Enfermedad Celiaca ya se mencionaba en este país.

Llegué a las autoridades de la Secretaría de Salud; a los legisladores en el Senado, aunque de repente todo se vino para abajo, por influencia de alguien, que nunca me detenido a investigar de quién se trate, porque mi camino no se cierra tan fácilmente. Seguí en mi camino, toqué más puertas. Abrí los espacios en la Red, un blog, un grupo, una página. Comencé a llegar a todas las latitudes de la información y avanzamos en el conocimiento de la Enfermedad Celiaca en México.

Comencé a tener reconocimientos de personas desinteresadas en México y en el mundo y se me comenzaron a abrir oportunidades entre la población médica de este país. Comencé a ser un periodista inmerso en el mundo de la medicina, sin llegar más allá de lo que el conocimiento y la investigación en mi ámbito me permiten.

He recibido infinidad de insultos, calificativos, porque me he dedicado a lo mío, que es proteger los intereses de los celiacos. Se me acusa de lucrar con los intereses de los celiacos. Se me llama, como me quieran llamar. Y yo, simplemente, “apechugo” y sigo adelante.

Quizá desde 2007 hubo quien me ponía el dinero necesario para que yo creara la Asociación de Celiacos de México, a lo que yo me negué, porque sabía del compromiso que ello representaba y de los “dedos que iba yo a machucar”. Trabajé a través del foro de Celiacos de México en la Red y ello me fue consolidando como una persona que trabaja bajo el compromiso de la seriedad y la responsabilidad, porque ese es el legado que yo he aprendido gracias a la carrera periodística que por más de 20 años he ejercido en medios escritos, electrónicos, digitales.

Campañas en mi contra las ha habido, porque como en el ámbito nacional e internacional, los intereses económicos cuando ven peligrar sus ganancias y su lucro siempre atacan, finalmente para eso tienen los recursos que le da la explotación de su ámbito de influencia. Pero eso no me ha detenido en mi tarea.

Fue este año, 2013, cuando en pláticas con algunos de los celiacos, y por la influencia y apoyo de una mujer, decidí que era momento de crear una Asociación Civil que funcionara, que trabajara; seria, responsable. No, ahora no había esa empresa que apoyara con recursos financieros; el dinero tendría que salir de la bolsa de los mismos celiacos que impulsaban la idea de desarrollar esa Organización.

Fue así que el 19 de junio de este año se consolida “Por una Vida sin Gluten A.C.”, la asociación que tanto demandaban los Celiacos de México y fue entonces que sucedió lo que yo tanto temí. Comenzaron nuevamente las descalificaciones, las acusaciones bizarras, las dobles caras. La gente quiere ayuda pero sin el más mínimo esfuerzo y al saber que una Asociación implica esfuerzo, compromiso, entrega, cooperación, iniciaron en cu contraofensiva. Creo los mal acostumbré a darles todo en bandeja de plata sin el más mínimo esfuerzo y ello me ha merecido todo tipo de improperios. Pero mi tarea, créanme, continúa.

Creo vale la pena decirles que constituirnos en Asociación costó cerca de $15,000.00 (quince mil pesos). Que hacer un ajuste a los estatutos que nos demandaron salió en otros $6,000.00 (seis mil pesos),  que ir y venir con el Notario, con las autoridades del Municipio de Tlajomulco de Zúñiga (quienes nos brindaron su asesoría jurídica), a las instituciones donde se ha hecho el registro respectivo (SAT, INDESOL), ha tenido un costo considerable. Que la papelería, las copias, las impresiones, el dominio en la Red del sitio oficial; en fin que todo lo que implica una Asociación ha tenido un costo considerable y que gran parte de ese fondo ha tenido que salir de mi bolsa, porque la gente no responde.

Con todo y esto, hay quienes me acusan de enriquecerme, de lucrar con los celiacos. He hecho intentos por conseguir algo de fondos de manera desinteresada con una rifa de una cápsula endoscópica que amablemente nos donó el doctor José Remes Troche, sin éxito; con organismos que nos ofrecen gestionarnos recursos para el análisis de los productos alimenticios y que parece ya tenemos una partida en marcha. De hacer intentos ante los legisladores porque se proponga una iniciativa de Ley en materia de Enfermedad Celiaca y etiquetado de los productos. Estamos ya en gestiones con la Secretaría de Salud nuevamente. Y con todo hay insultos. Pero créanme lejos de asustarme me fortalece, porque sé que cada paso que doy en una conquista en favor de los Celiacos de México, que es al fin de cuentas mi objetivo principal.

A los detractores, a los inconformes, a los frustrados por la vida, le digo “Por una Vida sin Gluten A.C. es una realidad y como Asociación, como Organización de la Sociedad Civil que ya somos, con registro legal, vamos a consolidar nuestra tarea. Pronto, muy pronto verán los resultados.

 

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