La gota que derramó el agua

2014-08-12 10.05.50

Si a mi me hubiera dado una crisis como la de ahora hace un par de años, seguramente hubiera corrido al hospital en busca de que me pasaran suero vía intravenosa y quién sabe qué tanto medicamento que se les ocurriera, porque les he comentado que en Guadalajara y su zona Metropolitana si algo no saben hacer es atender a un celiaco. Bueno, la mayor parte de los médicos en los departamentos de urgencias desconocen esta condición de vida y sus complicaciones.

Igual hubiera comenzado a rascar qué me comí que contuviera gluten y fuera la causa de mis intensas diarreas, de mi baja tremenda de electrolitos y de mi descompensación corporal, en consecuencia. Pero no, no había a qué echarle la culpa de los alimentos ingeridos, más bien había que analizar qué provocó esta situación y por qué.

Le he dado vueltas a las cosas y debo confesar que me he vuelto un desastre con mi alimentación. Lo único que he respetado al 100 ha sido no comer gluten, pero saben que hay alergias al huevo, a los lácteos y mi poca afición a los embutidos como que desapareció. Incluso, les he comentado que no debo, por recomendación médica comer maíz. Bueno, pues declaro que todo esto esto regresó a mi dieta.

A excepción del huevo, el cuál he comido en muy contadas ocasiones -directamente, porque sí lo hago en panes- los otros alimentos prohibidos los he ingerido como si no pasara nada. Queso, maíz, embutidos, se convirtieron en mi comida de todos los días. Las redes sociales no me dejarán mentir. Además, regresé harinas como las de arroz, tapioca, papa, y maíz.

He tratado de comer con medida y siempre cuidando las cantidades que ingiero de cada uno. Trato de no pasar ciertas medidas que yo mismo me he establecido.

¿Pero qué pasó en esta ocasión? Claro, desde mi muy particular punto de vista.

En los días previos a mi recaída comí demasiadas tortillas de maíz y demasiado queso. Incluso, la comida previa a mi declive fue en un 70% maíz. Ese día me comí cuatro tacos fritos (Flautas), con doble queso tipo americano, y tipo suizo, doble de ambos. Creo había desayunado lo mismo. Para rematar por tarde noche me comí una dotación de palomitas de caramelo con queso chedar, todo Libre de Gluten, aclaro y creo que ahí estuvo mi error. Ya en la noche, había ido por lo menos cinco ocasiones al baño.

Qué tiene de extraño y diferente esto frente a las otras recaídas. Que mi peregrinar hacia al baño comenzó apenas cinco minutos posteriores a las palomitas, por lo que todo mundo le echó la culpa a la palomitas, ¿pero quién recuerda haber tenido una reacción así de inmediata? Por lo menos yo no. La había tenido tres días después, pero nunca cinco minutos después. Por lo que creo fue  literalmente “la gota que derramó el agua”.

El transcurrir de este proceso fue desastroso. Todo comenzó, insisto, a las 19.00 horas del domingo. Para las 19.00 hrs del lunes yo había ido por lo menos 25 ocasiones a evacuar. Me estaba vaciando. Comencé con suero casero, del cual les he pasado la receta varias ocasiones y está en mi blog de recetas. Comencé las tomas de sales de potasio. Comenzaron los calambres y a dormir. Nunca me levanto de la cama cuando me siento así. Dejé de comer.

Para el martes la cosa cambió, La diarrea disminuyó considerablemente, Quizá las siguientes 24 horas fueron otras 6 evacuaciones. pero del miércoles en adelante desapareció en su totalidad, 36 horas sin evacuar. Mucha orina, Comencé a comer ya algo sólido. Ya había iniciado con frutas el miércoles y después ya solamente las piernas que no me respondían adecuadamente, siguieron los calambres, bajé las sales de potasio y el suero dejé de tomarlo desde el miércoles. 

¿Qué pasó? La verdad no sé. Dice que pudo ser un ataque viral, pero ni temperatura tuve. Infección, en consecuencia no hubo muestra. Me excedí en mi alimentación. Creo eso fue!.

Eso sí. no falla, una vez que comienza a darme hambre, mi comida, aparte de frutas, es a base de arroz y pollo cocido, con el cual sigo hasta ahora y yo digo que eso es un gran tapón.

El hecho es que aquí estoy y sí, bajé de peso, pero no como pudiera esperarse tras esas intensas diarreas. Bajé apenas dos kilos. O sea estoy entero.

Repito ¿qué fue? pues habrá que averiguarlo. Ayer incluso me di el lujo de comerme un sandwich con queso y jamón y unas poca cantidad de palomitas. Me fui a ver “Guten Tag Ramón”. Y aquí ando.

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2 comentarios en “La gota que derramó el agua

  1. el dia que yo revente fue el dia que comi lechon, gracias a dios me toco un medico que me mando hacer varios estudios e adivino lo que tenia sin saberlo en un estudio. ser celiaco no es el fin del mundo, hay que saber acostumbrarse a las nuevas dietas, hay que informarse bien de lo que se trata porque hasta el shampo tenemos para nosotros los celiacos, cuesta acostumbrarse pero todo sea por el bien de nosotros.

  2. Me parece increíble como es que nosotros tenemos que aprender a cuidarnos porque las instituciones médicas nomás no, y mira que lo que yo tengo es síndrome de intestino irritable. Pero también estoy pagando mis propias facturas, le he entrado con fervor al tejuino y ahora estoy con el intestino inflamadísimo, en mi caso creo que fue el azúcar.
    Ahora a regresar a nuestras dietas normales.

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